
Hoy quiero escribirte, necesito hacerlo. Pasaría mi vida entera escribiendote cartas y cartas con la esperanza de que algún día te lleguen a donde vos estás, o sea, a todos lados. A veces me quiero convencer de que haciendo esto, de algún modo estamos unidos, de lo contrario, de caer en la realidad de que no es así, estaría tirada en una cama llorando hasta que yo también tenga que partir. La verdad es que lo único que nos une, es mi recuerdo y tu ayuda en todos mis momentos, sólo eso. Quizás, si solo hubieramos tenido más tiempo para despedirnos, y para compartir más cosas, todo sería más fácil. Pero no me sirve de nada pensar en "que hubiera pasado" o "que hubiera sido", mi realidad es que me faltas y mucho. Mi realidad es que cuento las horas, los días, los meses para volverte a ver. Mi realidad es que te extraño, y ya no puedo hacer más nada para evitarlo. Hace doce años que te extraño con todo mi corazón y me estoy volviendo loca. Cada cosa que se dice, que se hace, que no se dice, o que no se hace, me recuerda a vos. Todo, pero absolutamente todo tiene tu nombre, y aunque quiera ocupar mi cabeza en otra cosa, es imposible; y mucho menos olvidarte, eso si que no quiero hacerlo y tampoco puedo. Si me dieran a elegir el mejor año de mi vida, eligiria cuatro y esos son los que pude compartir con vos. No me interesa, como muchas veces dije, si para algunos es poco o mucho ese tiempo, en realidad yo los convertiria en los cuatro años más eternos de todos, pero fueron cuatro años comúnes, donde me estaba formando para ser quien soy ahora, pero aunque sea tengo cuatro años para definirlos como los más hermosos de todos, sin duda. Fueron los años más completos, más intensos, más felices, donde compartí todo con vos, como si fueras parte de mi. Te extraño tanto, y aunque no quiera es lo único que me sale decirte, o mejor dicho, escribir. A veces me imagino hasta que punto llegaría para volverte a ver aunque sea un minuto y decirte que te amo como a nada en esta vida, y daría todo lo que tengo, y cuando digo todo es todo. Pero sé que donde quieras que estés, tal vez sentado al lado mio viendo esto, o en otro lugar, sabes que sos mi vida, y que moriria porque vuelvas acá y puedas seguir siendo tan feliz como antes. Y en realidad lo único que espero de todo esto, es tener garantizado tu perdón por tantos errores y tu abrazo cuando te diga gracias por enseñarme todos los días a sobrellevar este dolor, y tantos otros. Espero, también, que te acuerdes de la persona que fui alguna vez con vos, esa nenita, que ahora creció un poco, pero que te ama con la misma locura que antes, o un poco más tal vez. Sos mi único padrino, mi todo entero, y yo elegí que seas único, que seas la representación de lo que me falta pero de lo que tengo conmigo siempre. Te elegí único, porque sé que fui tu única ahijada y que este cariño que te tengo, nunca pero nunca se va a acabar. De todo lo que escribí en mi vida, sobre y para vos, de eso no me arrepiento jamás, nunca más. Te amo con toda mi vida, con todo lo que tengo, lo que soy, y con todo lo que puedo dar. Te amo con lo más hermoso que se te puede amar. Te extraño, pero voy a seguir contando el tiempo para darte el abrazo más enorme de todos y repetirte hasta el final, que te amo.



No hay comentarios:
Publicar un comentario